
Estoy menos tiempo por acá porque Docampo me encargó una misión difícil, pero no imposible. Imposible is nothing, y cuando empiezo a pensar en modo esloganes publicitarios, danger, estamos en problemas. Así arrancan siempre mis quilombos más maravillosos.
Hasta hace un par de semanas renegaba con una señora grande y su hijo, a cual de los dos más tremendos. Tremendos por obsesivos, tremendos por invasivos, tremendos por hacer lo que hacen sin ser en el fondo mala gente. Sefiní, punto y aparte.
Hace unos días el kiosquero amigo me vio en la tele. Fue un error involuntario, mi nuevo laburo depende de que yo esté detrás de cámaras para que muestren a otro, pero en el tumulto se ve que no medí bien el radio de acción de uno de los móviles y quedé escrachada.
Saliste linda, me dice el tiracables de C5N mientras desarman, es linda replica el productor, no tanto por coquetear sino porque se le nota que tiene la respuesta rápida y es mas fuerte que él. En otro momento le hubiese dado el tiempo justo para una estela, pero estoy cabizbaja y meditabunda, asi que la dejo pasar para que la pise otra. Acá no faltan: está lleno de chicas de veintipocos que te hacen creer que son mas lindas y mas buenas de lo que son y que cada tres meses aparecen con los ojos rojos por el insomnio y otro chiste negro en el escote. Casi igual que yo a los treintipocos, pero con carrocerías cero km.
Descubrí que el estado cabizbajaymeditabundaporquemedicenqueno genera alto ascendente entre los camarógrafos. Lo aprovecho. La semana pasada me salvaron la vida, todos contentos.
¿No debería ser siempre así? it´s so easy: saliste linda, ascendente alto, todos contentos. Pero parece que no, puta madre, lo diver que sería y nos la estamos perdiendo.









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