agosto 27, 2007

La despedida

Hace tres días que duermen de a tandas. 15, 20 minutos máximo y vuelta a empezar.

Él bien al borde de la cama de todos los días, de toda la vida. Ella a veces sentada en la silla que antes usaban para colgar la camisa y el pantalón de traje bien planchado, otras tantas recostada panza abajo, las manos extendidas sosteniendo la cara desde el mentón hasta las sienes, los codos clavados en el colchón, del lado que debería ocupar la que lo ocupa todos los días, pero que está cansada y gritó pido gancho hace un rato.

Ella se despierta y el sigue siendo su abuelo. Él se despierta y ella es la chica que conoció una vez cuando trabajaba en la boletería de la estación Gerli, a veces con suerte su madre, la hermana, la chica simpática que le acomoda las almohadas.

La tercera vez que él intenta levantarse porque un señor le dijo que hay que cortar el pasto y son las 3 de la matina, ella hace fuerza para acomodarle el pijama en los brazos muertos. Mientras tironea los rombos por el antebrazo flaco, él levanta la vista del acolchado cremita con los ojos repletos de triste lucidez y le dice Perdonáme, y antes de que ella pueda contestar él está de nuevo en viaje por tiempos muertos.


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El living transformado en salón de baile para evitar choques innecesarios, no hay muebles ni recuerdos.

La que lo ocupa todos los días acomoda recetas, instrucciones médicas, lucha con el cable del teléfono que se empecina en enroscarse y le dice a ella: le toca levantarse y dar dos vueltas al comedor.

Ella la mira, la que lo ocupa todos los días le suplica: No puedo dejarlo ir


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Ella cree que su abuelo merece el mejor viaje, y no es la única. Por eso lo sigue de cerca en ese paseo por los tiempos muertos, y él le cuenta y la interroga, y ella escucha, responde y algo inventa sobre ciudades, personas, olores y besos que no conoció.

A eso de las 5 de la matina, cuando él quiere levantarse porque debo tomar servicio en plaza, ella le pone la camisa y le acomoda el cuello. Sabe que lo más lejos que lo llevará es al baño.
Pero él le pide el espejo y la colonia inglesa, como hace 20 años.

20 comentarios:

meki dijo...

Amiga querida, fuerza para este último viaje. Un besotón con abrazo.

EmmaPeel dijo...

meki: grazie, beshesa. Parada en el andén, sosteniendo las valijas hasta que se decida subir

anita dijo...

Una abrazo aguantador y un gran gran beso.

Todo pa usté, amichi.

ab dijo...

emma: no sabía, recién paso...qué decir? Que sea lo más placentero que pueda ser el viaje y le mando un gran abrazo serrano.

reverb dijo...

...Srta Peel
me puse triste

hay enfermedades que a mi modo de ver denigran a las personas
porque ya no son "libres"

El Mellizo dijo...

Así de lento y triste es el tránsito final.

EmmaPeel dijo...

anita: grazie beshesa!

ab: viene pasando, pero estamos en etapa de definiciones (o eso espero)grazie y beso enorme desde el pantano

reverb: tiene toda la razón, por eso pido que la despedida no sea tan larga

melli: parece que si, preferiría que no

besos a tutti, domani es mejor

Gabriela dijo...

emma, qué pena tan inmensa.
Te mando un fuerte abrazo.

EmmaPeel dijo...

gaby: grazie, besos muchos

Anónimo dijo...

Quien quiera leer que lea. La licenciada se conmueve con cada lectura, si se escapa un lagrimón es porque el poeta siempre dice más y mejor.
Querida Caro, hacer con el dolor lo que vos hacés en estas "hojas" es parte de lo sublime.
Vanesa

EmmaPeel dijo...

Vane: gracias por pasar, y por los piropos

Si San Peter o similar lee, y todavía no le quedó claro, que termine pronto en una nubecita jugando a la paleta

besos a tutti, y gracias

que cuando te disparan, sangras dijo...

emma, es muy lindo, la verdad hace mucho que no leía algo que me emocionará así.
será que mi abuelo también usaba esas colonias inglesas, y se sentaba con su boina en la esquina de la cocina a viajar (hasta que una vez se fue a viajar de verdad, se tomó el 165 en la esquina de la casa y terminó en pompeya)
la forma en que contas, todo el clima, me conmueve, de verdad, te mando un beso enorme, y mucha fuerza!
m-.

brasil dijo...

Tomás tiene 5 años. La edad en que no valen las largas explicaciones

Su bisabuela murio hace poco y preguntó ¿adonde fue la abuelita enferma?

Mi mujer lo miró (y yo se lo que le dolía) y con veloz lucidez le dijo: "a ayudar a envolver los regalos a Papa Noel. Los viejitos van a ayudar a poner moñitos"

Y yo -en ese mismo instante- decidí que era cierto.

Un beso

EmmaPeel dijo...

maga: gracias bonita por pasar y por la buena ondina, besotes enormes para Ud. princesita de extremadura sur

brasil: su doña es una diosa, besos

Bombón Asesino dijo...

Emma, me trajo muchos pero muchos recuerdos del viaje de mi abuelo con el que viví hasta que partió. Nunca es fácil tramitar estos momentos. Abrazo

EmmaPeel dijo...

bombón: gracias por pasar, y si, es así nomás, besos

Jaramillo dijo...

Ahhh... qué melancolía los trenes, la vieja lavanda Fulton, el amor, todo eso.

EmmaPeel dijo...

jara: y todo lo demás también, eso

sol dijo...

uh, recién leo esto hoy (llegué por otro post, pero pasaron varios meses) y medio que acabo de llorar en el trabajo. re buen laburo, emma.

EmmaPeel dijo...

Uy Sol! espero que no le haya inundado el teclado, gracias nena por pasar y leer, un halago que te guste (teniendo en cuenta que salió así de una, de las tripas)
beso