agosto 04, 2008

A pedido


La carta de Zelda, entera (hay otra más tremenda, pero compren el libro que lo vale)





junio, 1930

Clínica Prangins, Nyon,
Suiza


Querido Scott:

Justo en la etapa de mi vida en que ya no tengo tiempo que perder, estoy acá sin poder usar lo que aprendí en esa escuela a la que fui desesperada, por mi propia culpa, y por la falta total de conocimiento médico sobre un tema mas bien esotérico. Me sería de gran ayuda si pudieras escribirle a Egorowa* una nota amablemente impersonal, averiguando exactamente dónde estoy como bailarina. No olvides que esto no es en absoluto culpa suya. Me hubiera gustado bailar en Nueva York este otoño, pero ¿cómo recuperar estos meses que van regando las remolachas en la huerta de la clínica? ¿vale la pena? Y ahora que me inculcaron un debido horror a las contingencias de la vida, no tengo ninguna intención de incorporarme al grupo pareciendo un cadáver. Ya tengo las piernas fofas y dentro de poco voy a ser como Ada ***, blanco de burlas, supongo, en vez de un ser humano resarcido de todo, por la certeza de haber comprendido una manifestación de la belleza.

¿Por qué no puedes escribirme qué piensas y quieres, en lugar de vagos intentos de levantarme el ánimo? Si tuviera trabajo o algo, sería tanto más decoroso tratar de ayudarnos y sacarle al menos un último provecho a toda esta confusión.

Siempre fuiste muy benévolo con la gente forzada a empezar de nuevo en la madurez que, debo pensar, tendrás la generosidad de ayudarme a mí también, entre tantos otros; no como a una criatura, sino como a un igual.

Quiero que me dejes salir de aquí. Estás gastando tiempo, esfuerzo y dinero en llevarte lo poco que queda de nosotros. Si crees que me estás preparando para volver a Alabama, estás equivocado, y también si crees que voy a pasarme el resto de mi vida errando sin felicidad ni descanso ni trabajo de un sanatorio a otro, como Kit. Probablemente, dos caballos enfermos podrían arrastrar una carga más pesada que uno solo sano. Por supuesto, si prefieres que me pase seis meses de mi vida en las condiciones actuales -estoy con los ojos abiertos, y algo voy a sacar de eso también, supongo, pero tengo la vista cansada e irritada y me duele constantemente la cabeza. ¿No vas a escribirme una carta comprensible, como la que podrías escribirle a uno de tus amigos? Cada día se me hace más difícil pensar o vivir, y no entiendo el objeto de arrojar mis heces aquí, sola en una devastadora amargura.

Zelda


Por favor, escribe ya mismo a París por lo de la danza.
Lo haría yo, pero creo que el informe va a ser más objetivo si va dirigido a ti;
sólo una opinión sobre el valor de mi trabajo y hasta dónde podría
perfeccionarlo antes de que sea demasiado tarde. Por supuesto, iría a otra
escuela; sé que Egorowa no querrá que la moleste. Gracias.


*Madame Egorowa, profesora de ballet de Zelda

6 comentarios:

Siesta escandalosa dijo...

¿Por qué será que algunas locas son tan lúcidas?

Ahora me agarró más frío. Gracias por postear la carta, Emma.

meki dijo...

Querida Zelda,
Te había escrito una carta muy larga, pero me arrepentí de ponerla acá y me la guardé para mí. Igual te agradezco, fue reparador escribirla.

EmmaPeel dijo...

siesta: no sé si Zelda estaba tan pero tan loca, pero bueh. De nada doñita, pida y será concedido =)

meki: amiga, vos también te guardás cartas que no enviaste? yo ahora opté por tirarlas, pero es cierto que de sólo escribirlas alivia

besos beias

meki dijo...

No, cariña, yo las mando toditas. Pero es que no encontré la dirección de Zelda! ;)
Besos!

Tommy Barban dijo...

Yo me refería a la otra carta.

EmmaPeel dijo...

meki: yo te la paso por privada =P

barban: ya sé la que decís, pero es larguísima (y divinísima también)

besos