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febrero 05, 2010

adentro de los huesos

Alguna vez tuvimos sexo atolondrado con Paula y cada uno se quedó solo adentro de los huesos, fumando y mirando cómo las estrellas reventaban contra la ventana, pero nada más


marzo 02, 2009


"...Una tarde en la que yo estaba sentado en la máquina cogedora de maíz, inspeccionando el crepúsculo, y vi agitarse los árboles de una manera muy terrible, como si giraran sobre el eje del tronco, y sentí un estruendo como de mil tambores redoblando en desorden, y voltié a mirar para todas partes, aterrado, hasta que supe que el estruendo venía detrás de cada árbol, cada vez más cerca, y casi enloquezco de la dicha cuando vi que todo, estruendo y agitarse de árboles venían hacia mí, hasta que fui conmovido íntegro pero no soné nada, y luego empapado. Todo eso era la lluvia que llegaba."

de Andrés Caicedo en El pretendiente (1972)

noviembre 24, 2008

2 de Thenon

Aledaños

XIV

Y no llegamos.
El tiempo
nos pisa
los talones.
Yo soy veinte años
entre paréntesis,
tú te cuentas la vida
y no terminas.
Región de muerte
por delante.
Siglos de vida en ciernes
y en los aledaños
hemos
anclado.


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


No

ME NIEGO a ser poseída
por palabras, por jaulas,
por geometrías abyectas.

Me niego a ser
encasillada,
rota,
absorbida.
Sólo yo sé cómo destruirme,
cómo golpear mi cabeza
contra la cabeza del cielo,
cómo cortar mis manos y sentirlas de noche
creciéndome hacia adentro.

Me niego a recibir esta muerte,
este dolor,
estos planes tramados, inconmovibles.
Sólo yo conozco el dolor
que lleva mi nombre
y sólo yo conozco la casa de mi muerte.

septiembre 23, 2008

Mi coqueteo

con la página en blanco, en eso pensaba cuando leía este pedacito de Thackeray apiñada en la B toda de asientos de pana china

Aunque no entro

Alrededor del lugar

A veces vago,

Y ante la puerta sagrada,

Con los ojos ansiosos espero,

Expectante...



sigue acá en inglish


agosto 19, 2008

resaca

Arrinconada en el B, hago pucheros y abro los ojos grandes, grandes (bueh, sólo lo que me permiten mis párpados chinos) intentando no largar ni una gotita, cuando leo a Juana:

tan feliz niña de barrio suburbano
de cuadernos de contratapa cultural
de tesoro de la juventud de paseos por el puerto de tu mano
tan feliz mujer cenando sola en ciudad de prestigio
me enseñaste a elegir las seducciones del desierto
sin temblar ante la tibieza y la protección*

¿será la resaca, el spm o los recién estrenados 32?


*Juana: éste me lo robo como regalo de cumpleaños, sabélo

agosto 04, 2008

A pedido


La carta de Zelda, entera (hay otra más tremenda, pero compren el libro que lo vale)





junio, 1930

Clínica Prangins, Nyon,
Suiza


Querido Scott:

Justo en la etapa de mi vida en que ya no tengo tiempo que perder, estoy acá sin poder usar lo que aprendí en esa escuela a la que fui desesperada, por mi propia culpa, y por la falta total de conocimiento médico sobre un tema mas bien esotérico. Me sería de gran ayuda si pudieras escribirle a Egorowa* una nota amablemente impersonal, averiguando exactamente dónde estoy como bailarina. No olvides que esto no es en absoluto culpa suya. Me hubiera gustado bailar en Nueva York este otoño, pero ¿cómo recuperar estos meses que van regando las remolachas en la huerta de la clínica? ¿vale la pena? Y ahora que me inculcaron un debido horror a las contingencias de la vida, no tengo ninguna intención de incorporarme al grupo pareciendo un cadáver. Ya tengo las piernas fofas y dentro de poco voy a ser como Ada ***, blanco de burlas, supongo, en vez de un ser humano resarcido de todo, por la certeza de haber comprendido una manifestación de la belleza.

¿Por qué no puedes escribirme qué piensas y quieres, en lugar de vagos intentos de levantarme el ánimo? Si tuviera trabajo o algo, sería tanto más decoroso tratar de ayudarnos y sacarle al menos un último provecho a toda esta confusión.

Siempre fuiste muy benévolo con la gente forzada a empezar de nuevo en la madurez que, debo pensar, tendrás la generosidad de ayudarme a mí también, entre tantos otros; no como a una criatura, sino como a un igual.

Quiero que me dejes salir de aquí. Estás gastando tiempo, esfuerzo y dinero en llevarte lo poco que queda de nosotros. Si crees que me estás preparando para volver a Alabama, estás equivocado, y también si crees que voy a pasarme el resto de mi vida errando sin felicidad ni descanso ni trabajo de un sanatorio a otro, como Kit. Probablemente, dos caballos enfermos podrían arrastrar una carga más pesada que uno solo sano. Por supuesto, si prefieres que me pase seis meses de mi vida en las condiciones actuales -estoy con los ojos abiertos, y algo voy a sacar de eso también, supongo, pero tengo la vista cansada e irritada y me duele constantemente la cabeza. ¿No vas a escribirme una carta comprensible, como la que podrías escribirle a uno de tus amigos? Cada día se me hace más difícil pensar o vivir, y no entiendo el objeto de arrojar mis heces aquí, sola en una devastadora amargura.

Zelda


Por favor, escribe ya mismo a París por lo de la danza.
Lo haría yo, pero creo que el informe va a ser más objetivo si va dirigido a ti;
sólo una opinión sobre el valor de mi trabajo y hasta dónde podría
perfeccionarlo antes de que sea demasiado tarde. Por supuesto, iría a otra
escuela; sé que Egorowa no querrá que la moleste. Gracias.


*Madame Egorowa, profesora de ballet de Zelda

agosto 01, 2008

Zelda


Quiero que me dejes salir de aqui (...) Por supuesto, si prefieres que me pase seis meses de mi vida en las condiciones actuales -estoy con los ojos abiertos, y algo voy a sacar de eso también, supongo, pero tengo la vista cansada e irritada y me duele constantemente la cabeza


im per dible

en



julio 22, 2008

camino para encontrarme

¡Qué viejo había sido ya de joven! ¡Cómo la conciencia de no tener un hogar en ningún sitio había logrado paralizarlo y asfixiarlo interiormente! ¡Qué hermoso era pertenecer a alguien en el odio o en la impaciencia, en el amor o en la melancolía! Un triste entusiasmo se apoderaba de Joseph siempre que desde alguna ventana abierta sentía que el mágico calor de un hogar se reflejaba en él, el solitario, el errante, el apátrida, de pie en medio de la calle fría



de Robert Walser en El Ayudante

julio 11, 2008

corderos en la noche

Adiós y buena suerte.
Te envío todo mi amor.
(¿Y qué pasaría si la gente lo hiciera de verdad, enviar amor por correo para deshacerse de él? ¿qué enviaría? Una caja de bombones con rellenos como yemas de huevo de pavo. Una muñeca de barro con las cuencas de los ojos vacíos. Un montón de rosas, algo más fragantes que podridas. Un paquete envuelto en periódicos ensangrentados que nadie querría abrir.)
Cuídate.
Más de la Munro, esta vez en Antes del Cambio

julio 03, 2008

Yakarta


Tenía la impresión de que la vida, una vez se acababan los estudios, consistía en una sucesión de nuevos exámenes que había que aprobar. El primer examen era casarse. Si una no lo había superado al cumplir los veinticinco años, ese examen habría sido, se mirara por donde se mirase, un fracaso. (Kath siempre firmaba como "la señora de Kent Mayberry" con una sensación de alivio y moderada euforia.) Luego venía lo de tener el primer bebé. Esperar un año antes de quedar embarazada era una buena idea. Esperar dos años era un poco más prudente de lo necesario. Y si pasaban tres años la gente comenzaba a extrañarse. Luego, antes o después, llegaba el segundo bebé. Después de eso, la progresión se volvía borrosa y era difícil estar segura de si una había llegado a dondequiera que fuera que estaba yendo.


Alice Munro en Yakarta


relato que encontrás en


El amor de una mujer generosa (1998)

junio 04, 2008


Tal vez la única maravilla auténtica de mi paseo haya sido que las huellas de mis zapatos quedarán impresas en ese polvo pardo durante millones de años, pero también eso tiene su lado negro, porque en las noches de insomnio, o en las mañanas indecisas y turbias en las que mi situación parece sin salida, la forma estriada y ancha de esas huellas, obcecada y autónoma, insiste en venir a estamparse, nítida y excluyente, durante horas e incluso durante días, en la zona clara de mi mente.



J.J. Saer en Ligustros en Flor,

un cuento que encontrás en

Cuentos Completos (1957-2000)

mayo 30, 2008

mayo 29, 2008

leo


Algunos detalles prefiguran lo que está por venir, pero uno no siempre los reconoce. Entonces, pasa algo inmediato que te proyecta a otro mundo, a lo desconocido, y lo entiendes instintivamente.
Entonces eres libre. No necesitas hacer preguntas y ya te sabes la música. Cuando eso sucede, uno tiene la impresión de que ocurre deprisa, como un truco de magia, pero no es así.
Uno no oye un estampido sordo que anuncia que el momento ya está aquí; uno no abre los ojos de repente y lo ve todo con absoluta nitidez. Se trata de un proceso más lento.
Es como si hubieras estado trabajando a la luz del día y de pronto te percatas de que oscurece antes, independientemente de donde estés. Es como un reflejo.
Alguien sostiene el espejo en alto y descorre el cerrojo: la puerta se abre de par en par y algo te empuja hacia el interior aunque tu cabeza esté en otro sitio.
A veces se necesita la intervención de alguien especial para que te des cuenta.

Otra de Robertito

mayo 28, 2008

Adorado Bob

En el exterior, el termómetro reptaba hasta los veinte grados bajo cero. Mi aliento se congelaba en el aire, pero no sentía frío. Iba camino del estrellato; no me cabía la menor duda. ¿Podía ser que estuviera engañándome? No. No creo que tuviera imaginación suficiente para ello; tampoco albergaba falsas esperanzas. Venía de muy lejos y de muy abajo, y ahora el destino estaba por revelarse. Tenía la sensación de que me miraba a la cara, sólo a mí.

Bob Dylan en sus Crónicas, Vol. I (2004)

mayo 19, 2008

El mostro y el hacha

10. El diario íntimo no tiene tapas. Tiene nombres, citas, unas envidias, unas vergüenzas, unos chismes, unos malestares, unos fracasos, unas acciones. No tiene palabras de amor. En el diario íntimo: "Miércoles 7 de octubre de 1998. Hiervo un alcaucil". El monstruo interpreta: las capas y capas que hay que hacharle a un alcaucil para llegar al corazón.

114. Somos la rabia

Nora Avaro en El mes de las fiestas,
Periódico Transatlántico, otoño de 2008



abril 17, 2008

Que entiendo la advertencia

...pero que en mi caso está de más. Yo no soy un estanciero haragán, no me voy a tener que refugiar en los pañales de una hija para encontrar mis metas. Me sobran vocaciones, tengo mis propias coordenadas interiores, las de la física, las de la matemática, las perennes y universales que seguirán existiendo aunque la pampa se trague al planeta. Me lo digo y me lo repito, pero el calendario se pone en marcha y tritura uno a uno los proyectos. Año a año voy descubriendo que no seré físico, ni matemático, ni puedo siquiera "atinar a prever nada", y un día pierdo la vergüenza intelectual y me encuentro leyendo humildemente el horóscopo para ver si esta vez sí es el momento oportuno para acertar...

en El traductor de Salvador Benesdra

esta semana soy capricornio

abril 14, 2008

loas

se vino el freshco y leemos:
Aunque de todo este horror edifiquemos
algo más claro y duradero,
habrá sido tan alto el precio
que en comparación nuestro edificio será nada,
y aunque la tierra entera cante con una voz unánime,
mucho más tarde, junto a la mesa servida,
habrá siempre un momento negro sobre una rama del tiempo
donde los sueños convictos de estos siglos ruidosos
recibirán, de los verdugos de sueños, su condena.
Fragmento de Diálogo Bajo un Carro, JJ Saer (1977)