En algún rincón de la extremadura sur hoy se hirvió el agua para el mate y no importó. La charla en la puerta del almacén se hizo más corta y en la santería de Rolo, frente a la estación, hay cola. El gordo no sabe qué carajo pasa, no paran de entrar las chicas pidiendo velas verdes y estampas de San Pantaleón, asi que en cuanto puede le pregunta a Doña Chicha que con el pañuelo de Gilda apretado en la derecha le llora:
El Roberto necesita un milagro