Hoy es un día histórico (histórico en la única historia que al final cuenta, la mezquina, chiquita y querida historia cotidiana que hace a los huesos tus huesos), dije
bye bye gordoland, y no hay manera de que entre en palabras cuánto se va al fondo del océano personal con este renunciamiento, cuánto gusto a triunfo y mieditos varios (a los cuáles también intento ponerles plomada para que
glu glu glu junto al Titanic) se me atragantan entre la garganta y los ojos.
Para rematar la peli que ya venía con música onda
Carrozas de Fuego, se agregó escena que si la ves en Hallmark en un sábado lumilagro (no digan que no, la vida en termo en dosis homeopáticas es necesaria) decís
naaaaaaaahhhh pará con el almíbar: al llegar a casa me encontré con una encomienda que traía un libro con mis letras en molde.
gran finale, mejor comienzo